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domingo, 19 de enero de 2014

Vendiendo falsas esperanzas


En diciembre del 2012 publiqué mi primera (y única novela). No fue sencillo. Como todo aspirante a intelectual, con la ayuda e integro subsidio de Fiera, encuaderné decenas de borradores de mi opera prima, luego, con manos temblorosas las empaqueté y envíe a todas las editoriales de prestigio. Al recibir rotundas negativas, repetí el proceso, enviando los paquetes a editoriales de segunda división. Al no recibir respuesta, en un acto patético y desesperado, hice un tercer intento probando con las editoriales del inframundo. Tampoco funcionó. Mi novela les voló la cabeza pero no tenían recursos para publicarla.

Para no hacer largo el cuento, sospecho que ya lo he contando mil veces, en un acto heroico, Rafa Fernández, sin duda el mejor escritor en lengua castellana que existe (y por mucho), escuchando a su guapa e inteligentísima esposa bielorrusa, arriesgó sus ahorros para publicar Mala Racha.

Pese a pronóstico, el tiraje se agotó en menos de un mes. De ese día hasta la fecha, invariablemente, cada mañana descubro en mis mensajes privados del Facebook comentarios como el que acaba de llegar en este instante mientras escribo este post:


A todos les respondo lo mismo. Que tengan paciencia. Que pronto sacaremos la segunda edición. Sin embargo, en el fondo, sé que es mentira. Tengo el oscuro deseo de ser de los contados escritores en el mundo en haber publicado una sola novela en su vida (por voluntad propia), de muy pocos ejemplares, para que al morir pueda premiar a quienes creyeron en mí; imagino que los 250 libros de Mala Racha valdrán una fortuna en el año 2050.   

Por desgracia mi lado capitalista constantemente estrangula a mi lado romántico, diciéndole:

-Idiota, desempolva todos esos conocimientos empresariales que aprendiste durante 5 largos y tortuosos años en la universidad, has creado involuntariamente tanta expectación en la gente durante más de un año, que cientos de ellos, que antes ni por error te hubieran leído jamás, ahora se ponen de rodillas por hacerse con tu libro, incluso escritores de renombre te escriben mails solicitando tu novela.

-Ghhszarrr… -masculla entre dientes mi lado romántico al borde del estrangulamiento, intentando decir que quiere ser recordado como el escritor que se negó a vender su novela en venganza a todos los que no creyeron en él en su momento.


-Silencio basura, lo que vas a hacer este 2014 será publicar la segunda edición de Mala Racha, también en todas las versiones digitales existentes, de lo contrario el próximo año nadie se acordará de ti, y dejarás de recibir mails como este que ya quisiera recibir el muerto viviente de García Márquez o la momia de Poniatowska que arrumbó tu libro en algún tenebroso rincón de su sarcófago.  


viernes, 21 de junio de 2013

El principio del fin


Con tristeza descubro que Campeche ya no es el horror que era antes, primero construyen una plaza con Cinepolis y ahora me entero que Mario Ernesto Novelo se retira del glamuroso mundo editorial. Por fortuna en Mala Racha lo inmortalizamos como se merece.








sábado, 4 de mayo de 2013

Un mail conmovedor



Ocurrió lo que honestamente nunca pensé que ocurriría. Mi primera novela agotó el tiraje de su primera edición en pocas semanas. Tampoco es que se hubieran impreso muchas, sin embargo, lo que me sorprende es que más de un centenar de persona (la mayoría ni siquiera los conozco) hayan desembolsado una fuerte cantidad de dinero (22 euros) por la opera prima de un ilustre desconocido. Pero lo aún más sorprendente, es que cada dos o tres días, personas que en mi vida he visto me escriban mails diciéndome que quieren comprar Mala Racha.  
 
Como por ejemplo, este mensaje privado que me enviaron el día de ayer al Facebook (espero no se enoje el bondadoso lector si le causo algún problema).






La última vez que contuve el llanto en la oficina fue cuando me despidieron y lo único en lo que podía pensar era en la cara que pondría Fiera cuando me preguntara cómo estuvo mi día en la oficina y mi respuesta fuera un interminable silencio.

Ahora mismo contengo las lágrima, mitad por alegría y mitad por impotencia. Desde que me rompí los ligamentos de la rodilla mi mala racha se ha prolongado hasta hoy día en una serie de eventos desafortunados que espero pueda relatar en algún momento y que me tienen sumergido hasta el cuello en deudas. Algunos van a decir que soy un pobre diablo o un exagerado, pero estoy convencido que Mala Racha está destinada a convertirse en una novela de culto, o quizá (o mejor dicho) en una novela inconseguible.    


jueves, 25 de abril de 2013

domingo, 3 de marzo de 2013

La caída de los gigantes


Esta semana han ocurridos dos sucesos impensables. El mejor equipo de la historia se ha ido a pique, y uno de los políticos más poderosos del mundo fue enviado a  prisión.

Los motivos son simples:




viernes, 1 de marzo de 2013

Simple guía para que no rechacen tu proyecto del FONCA



Oficialmente hoy se da el banderazo de salida para que cientos de intelectuales sueñen con los ojos abiertos y crean que son merecedores de 8,500 pesos mensuales durante un año.

En el 2010 yo obtuve la beca para asombro y consternación de propios y extraños. Incluso mis amistades literarias no me consideran un escritor de verdad, no en balde estas fueron algunas de sus chispeantes reacciones:



A continuación una simple guía para los aspirantes a la beca FONCA. Uno, investiguen quién será su tutor de beca; dos, bajo ningún motivo lo conviertan en un personaje de su proyecto de beca, de lo contrario puede ocurrir esto:


lunes, 25 de febrero de 2013

Las Puertas





Sofi y José Antonio son unos santos. Accedieronrepartir Mala Racha en su café, a sabiendas que al poner en un mismo lugar muchas Mala Racha los resultados suelen ser fatídicos.   

Por fortuna, el resultado fue satisfactorio, pese a la sorpresa de algunos lectores que se vieron sorprendidos al ser retratados cuando recogieron su libro en el café Las Puertas.






















Naturalmente no todo fue felicidad, la maldición de Mala Racha volvió a hacerse presente. 






Ya los sabes, si estás cansado de un vida perfecta, Mala Racha es la novela ideal para joderte la existencia (no es broma).