sábado, 14 de junio de 2014

Día 3


Antes de entrar en materia, cuatro cosas llamaron poderosamente mi atención el día de ayer, que por cuestiones de tiempo no pude mencionar.



Uno. De lo único que se habla es de los robos arbitrales que han ocurrido en Brasil, específicamente de los dos goles que le anularon a Giovanni Dos Santos por encontrarse en supuestos fuera de lugar. Las más indignadas son las mujeres. Las reto a que me expliquen la regla del fuera de lugar.



Dos. Al fondo a la derecha, el rostro de David Faitelson lo dice todo. ¿Acaso podrá existir un peor comediante en la televisión mexicana?

Por supuesto. Televisa todo lo puede.



Tres. Hugo Sánchez, el futbolista más vanidoso que ha existido jamás (Cristiano es un aprendiz a su lado), en un intento desesperado para ocultar su calvicie, se ha dejado un flequillo de señora que lo ha convertido en ni más ni menos que en Carmencita Salinas.



Cuatro. Mi hermana Bicho sigue goleándome en la carrera sin cuartel de ver quién logra primero la fama.



Mientras ella se convierte en la imagen y vocera oficial de empresas y productos nacionales, yo me limito a escribir textos e ideas para anuncios como las chuletas de cerdo Kokín.



Entrando en materia, el día comenzó con una nueva sorpresa. Ignoraba que la Selección mexicana jugaba con camiseta celeste. Costa Rica, sí, Costa Rica le gana contundentemente al poderoso Uruguay como si se tratara de un partido de clasificación de la CONCACAF contra México.

De inmediato el 100% de los especialistas deportivos y villamelones inundaron las redes sociales con comentarios de alabanzas y felicitaciones hacia los ticos. Incluso ESPN realizó un enlace vía satélite para conmovernos mostrando la euforia del pueblo costarricense, sin embargo, esto fue lo único que apareció en pantalla, es decir, las oficinas desvencijadas del periódico El Sur de Campeche.  



Puesta la mesa para las locuras, tomen nota, desde hoy sábado 14 de junio, me aventura a pronosticar una chifladura para el partido del martes entre México contra Brasil.  



Mientras tanto, los politólogos e intelectuales de México aseguran que la euforia que crea el Mundial es un efectivo distractor de los poderes fácticos para robarnos el petróleo y vendérselo a los extranjeros.

Quienes estén de acuerdo con ellos, los reto a cambiar el canal donde transmiten el Italia contra Inglaterra para a sintonizar el trepidante canal del Congreso y sacar de una vez por todas al país del subdesarrollo.  



Ya me lo imaginaba. Si lo mexicanos de a pie tuviéramos la mentalidad y la vergüenza de la Selección italiana, seguro sacamos al país del inframundo al que estamos condenados. Los jugadores de Italia son Esparta. No ves a uno sólo holgazaneando en el campo. Todos corren hasta el último aliento. Siempre comprometidos a echarle una mano al compañero que ya tiene la lengua de fuera. Barriendo. Pateando. Mordiendo si es necesario.



-¡¿Ese es Balotelli?! –Fiera interrumpe mi oda mental hacia los italianos.

-Sí, ¿por qué?

-Pensé que era un culo, como todos hablan tanto de él, nunca me figuré que fuera ese negro.  

-…

-Ay, mira qué bonito celebran el gol, el número ocho tiene unas nalgas preciosas.