sábado, 21 de junio de 2014

Día 10



Una vergüenza el fútbol que está ofreciendo Argentina en la Copa del Mundo. Aun así, con sólo dos partidos a cuestas, le bastó para estar calificada a octavos de final como líderes absolutos del grupo F.

Debo confesar algo, grité más fuerte que los argentinos el gol de Messi en tiempo de reposición, de lo contrario, hubieran ocurrido dos cosas:

1. Ante tantas sorpresas, la FIFA tendría pruebas más que sólidas y de sobra para aumentar a 64 los participantes al Mundial, poniendo de cabezas de serie a poderosísimas selecciones como las del Vaticano, San Marino e Islas Mauricio.

2. Ahora mismo Ricardo Antonio Lavolpe (¿alguien se acuerda que está acusado por acoso sexual?) estaría gritando a los cuatro vientos que él sí que pudo golear a Irán en un Mundial, y eso que tenía al Kikín Fonseca de delantero.

Pese a la sobredosis de Red Bull a las que me he sometido para no caer fulminado de sueño en ambos partidos de Argentina, siguen teniendo mi completa simpatía y sigo creyendo firmemente que serán los campeones en Brasil 2014.  


  
Alemania contra Ghana fue un partidazo, donde el mayor rival de los alemanes fue la humedad del 61% que a nada estuvo de liquidarlos. Lo que me lleva a la conclusión de que si los extraterrestres llegaran a invadir el planeta Tierra como en el pésimo comercial de Samsung, donde nos retan a un partido de fútbol en vez de exterminar a la raza humana con bombas supersónicas, espero que Beckenbauer no se deje presionar por los patrocinadores que le impondrán a Cristiano, Messi, Rooney y compañía, y lleve al terreno de juego a la Selección alemana.

Los alemanes incluso jugando en Mercurio, con temperaturas de 350 grados centígrados, correrán los 90 minutos (y el agregado), dando la vida por llevarse los 3 puntos.


  
Está clarísimo que si Dios existe, el género literario que más le gusta leer son las tragedias griegas. En 8 años pueden pasar muchas cosas en la vida, pero nada parecido a que dos hermanos tengan la posibilidad de jugar en un mismo Mundial, y no sólo eso, que representen a dos selecciones distintas de dos continentes diferentes, y además, que en el sorteo a sus respectivos equipos les toque jugar en el mismo grupo, y no una vez, sino en dos Copas del Mundo consecutivas.     

-Lucharemos hasta sangrar –declaró Kevin-Prince al más puro estilo épico antes de enfrentar a su hermano menor Jérôme.


  
No mintió, el juego fue una guerra sin cuartel donde se derramó sangre, eso sí, no la de los hermanos Boateng.  


  

Como pitoniso me muero de hambre, le aposté al caballo negro ciego y cojo de la carrera. Bosnia y Herzegovina fue una completa y rotunda decepción. Lo único rescatable es que si mis pronósticos siguen con la brújula chueca, México tiene posibilidades de sorprender a los croatas.