domingo, 20 de enero de 2013

La importancia del 5%



Si te gusta leer, concordaremos en que no hay mayor placer que rozar las narices en las hojas de un libro en mitad de la noche, poco a poco acercarte a luz de la lamparita del buró para no desenfocar el universo que se abre ante tus ojos, llenos de personajes e historias fantásticas, narradas por una persona que no conoces, y que probablemente nunca conocerás por que el narrador vive en otro país, en otro continente, e incluso en otra época.   
 
Si te gusta escribir, concordaremos (o tal vez no, los escritores somos nefastamente impredecibles) en soñar con escribir un libro que sea capaz de embrujar a una persona en mitad de la noche, con la nariz pegada a las hojas, acercándose al destello de luz de la lamparita del buró para no perder detalle de la historia, recostado sobre una cama o sentado en un sofá, bajo el techo de una casa que fue construida en un país remoto, separada por un inmenso océano de tu hogar. 

Mala Racha, mi primera novela, ha sido comprada por un 95% de lectores mexicanos, sin embargo, la editorial (la única que creyó en la historia que narré) está ubicada en España. Eso significa que hoy día sólo el 5% de compradores tienen en sus manos mi novela, personas que viven en un continente que no conozco y que probablemente nunca llegue a conocer.




Peter Aliseda no lo sabe pero ha cumplido el sueño de un escritor, y de paso ha evaporado uno de mis más inquietantes y terribles miedos: ¿entenderá algo de lo que escribo un perfecto extraño que no haya nacido en México, o mejor dicho, en Campeche?

P.D. Espero el 95% de los compradores mexicanos me tenga un poco más de paciencia, Mala Racha en estos momentos está atravesando un inmenso océano para poder llegar a casa, y eso, como lo experimentó Hernán Cortés, toma más tiempo de lo previsto.