miércoles, 31 de octubre de 2012

¿Vale la pena pagar 22 euros?




Esas fueron las palabras de Juanjo, mi muy querido maestro, amigo y asesor de la beca FONCA que tuve en los años 2010-2011. Sospecho que cualquier otro escritor se hubiera enfurecido con semejante comentario de un maestro y amigo. Yo no, soy consciente que el medio artístico es un mundo lleno de envidias y venenos. Naturalmente, no es el caso de mi amigo. Juanjo es un escritor de primera línea,  bondadoso y dueño de un sentido del humor fino.

Pero ojo, no todos los escritores son así. Y doy prueba de ello en Mala Racha. En especial los escritores de tercera división, es decir, los que publican sus libros subsidiados por los gobiernos estatales, libros de ínfima calidad que se resisten a ser comprados (o aceptados de manera gratuita) por el inteligente lector o el despistado transeúnte que por error entra a las presentaciones de libros organizados por institutos de cultura.

Escribo todo esto porque llevo 34 libros vendidos en apenas 3 días de preventa. Sí, preventa. El libro ni siquiera existe físicamente. El 11 de noviembre entra a imprenta y estará listo los primeros días de diciembre. Es decir, los 34 lectores que han comprado la novela (y los que faltan por apuntarse) la tendrán en sus manos poquito antes (o tal vez poquito después) de navidad. Y claro, eso le puede arder, joder y reventar las pelotas a algunos escritores que empiezan a agitar sus viperinas lenguas:

-¿Cómo es posible que un escritor que no ha publicado nunca tenga la osadía de utilizar la preventa, acaso se siente J.K. Rowling?




Estos son mis lectores. De muchos años atrás. Y eso es lo que no entienden algunos escritores añejos, caducos. Llevo años en este negocio. Tocando y pateando puertas. Y todas han permanecido cerradas, o casi todas. ¿Acaso me rendí o fui con la mano extendida y pedigüeña a institutos de cultura para que publicaran mi novela en calidad deplorable? Sí, lo hice, pero por fortuna también fui rechazado por el gobierno, así que no tuve más remedio que saltarme a todos los intermediarios. Fui directamente con el lector. Le llené de spam su bandeja de entrada, muchos me insultaron y me amenazaron (los más inteligentes enviaron mis mails al correo no deseado), pero otros tantos empezaron a leerme. Incluso a creer que era yo un escritor de verdad. Y fueron precisamente esos lectores que le robaban minutos a sus horas de trabajo de oficina leyéndome, quienes empezaron a reenviar mis escritos, a llenar de spam otras cuentas de correos. Incluso llegó el día en que recibí desde cuentas de correos que no conocía mis propios escritos.

Hasta que finalmente las casas editoriales que nunca me abrieron la puerta se la abrieron a lectores que enviaban mis escritos a sus redacciones.
 

Periódico La Gaceta de Canarias (Tenerife, España). Miércoles 2 de abril del 2008. Página 10.

Aquí el escrito en versión legible.


No, no me han entrado repentinamente ínfulas de gran escritor, de arrogante best-seller por llegar a 34 ejemplares vendidos en preventa. Solo me sorprende que se sorprendan ciertas personas. Mala Rachaes una novela para lectores como la mujer que tomó la fotografía que aparece sobre estas líneas y tuvo la gentileza de enviármela hace años, también para el dueño del estanquillo enclavado en un pueblito recóndito que le pareció una buena idea compartir mis letras con sus clientes, y desde luego (si me das la oportunidad), también para ti, que estás leyendo estas líneas.

Por eso me he animado a publicar Mala Racha. Por que sé que no me voy a estancar en 34 ejemplares vendidos. Esta novela en realidad es la petición y reclamo de cientos de lectores que durante mucho tiempo quisieron verme impreso en papel. Pintorescos lectores que día tras día visitaban el blog Pildorita de la Felicidad, un medio subestimado e ignorado por la prensa tradicional.

Pero volvamos al inicio. ¿Es buena mi novela, tanto como para pagar 22 euros por un libro del cuál no se tiene idea de qué trata, sin la sinopsis o crítica literaria de un intelectual que publique en periódicos o revistas autorizadas?