viernes, 3 de febrero de 2012

Se busca seguridad capacitada


Anteayer el candidato socialista a la presidencia de Francia, Francois Hollande, en mitad de uno de sus discursos fue atacado de una forma bastante peculiar por una mujer.




Desconozco si el señor Hollande es un político respetable o un canalla como el 99% de los políticos, aún así doy gracias que la mujer que subió al escenario haya cargado una bolsa de harina en vez de un picahielos. 

Lo único que queda claro de este harinoso asunto es que la seguridad del partido socialista es bastante mediocre. También me sorprende que las feministas y los de derechos humanos (aunque mentiría si digo que he indagado mucho en el asunto) no hayan saltado de sus sillas ante el lujo de violencia con que fue contenida la peligrosa repostera.    

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El día de ayer, y aclaro, no hay punto de comparación con la nota ocurrida en Francia (pero en esencia podría tratarse de lo mismo), en la pacífica ciudad de Mérida el empresario Oswaldo Cervera fue baleado por la policía al no querer detenerse en un retén. Como suele ocurren en estos casos, hay dos versiones de los hechos. Los que culpan a la policía. Y los que culpan al empresario. Cada quien saque su propia conclusión. Sin embargo, lo que me dicta a mí el sentido común, esté en cualquier parte del mundo que esté, es que si la policía me pide detenerme en un retén, mi reacción inmediata será pisar el pedal del freno. Más si vivo en un país inundado de violencia, drogas y policías poco calificados.

¿Es justificable que la policía te deje como queso gruyere si te vuelas un retén? No. ¿Es justificable ignorar una orden de la policía? Tampoco.  

Para no caer en un debate interminable, sugiero zanjar este tema con una persona que es experta en la materia.