lunes, 27 de febrero de 2012

Los amigos de Fiera



Fiera antes de que yo convirtiera su vida en un paramo de aburrición


Sábado en la noche. Fiera me invita a salir con sus amigos rockeros famosos luego de un concierto. Tengo miedo. Me sudan las manos. Seguro cuando me vean lo primero que pasará por sus famosas cabezas será la pregunta obligada que le asalta a todo el mundo cuando me ven de la mano de mi chica: ¿cómo puede estar esta suculenta mujer con un pobre diablo?

No llevo ni 5 minutos en el bar y ya estoy borracho. Serán los nervios.





-Mucho gusto, señor Johnny Depp –le digo al músico disfrazado de Johnny Depp.

-Mucho gusto –me dice el músico con el semblante serio.

No funcionó mi chiste para romper el hielo, todo lo contario, una gélida atmósfera de incomodidad nos envuelve. ¿Cómo puede estar este retrasado mental con una mujer de semejantes tetas?, es la certeza que puedo leer en las pupilas de todos los famosos que me rodean.

En una esquina, agobiado de sacarse fotos cada 5 minutos, Jonás, uno de mis héroes musicales de la juventud, sonríe para complacer a todas sus fans que no cesan de acercarse a la mesa. Giran los dados y termino platicando con él. Intento disimular mi admiración hacia su persona. Estoy borracho pero no loco para confesarle que viví alcoholizado en mi adolescencia gracias a su música. Que nunca imaginé que muchos años después me estaría emborrachando con el artífice de mi alcoholismo.

-Te admiro mucho –le dicen a Jonás.

Yo me comporto indiferente. Incluso confieso que soy un ignorante en materia de música (cosa no muy alejada de la realidad). Jonás me mira como un gran tanque de oxígeno. Alguien que no le esté chupando los huevos. Mi comportamiento es calculado. Sé diferente al resto y triunfarás. Tengo la memoria velada de tantas cervezas. Solo sé que sigo platicando.

-¿Me puedo tomar una foto? –pregunta una mujer.

-Claro –dice Jonás.

Me hago a un lado pero la mujer me sujeta del brazo.

-¿A dónde vas? –pregunta sorprendida.

-No soy famoso –digo-, no quiero estropearte la foto.

-Claro que eres famoso –me dice ella-, llevas una hora platicando con Jonás, seguro que eres famoso.      

Esa chica me ha despellejado el significado de la palabra fama. Fama igual a mentira. Ilusión. Tomo nota mental de llenarme de amigos famosos.




Jonás no se acordará mañana de mi nombre. No importa. Mientras me vean con él pensarán que soy alguien importante. Que soy un escritor de talento ilimitado. Leído por las mentes más brillantes del país. Los imbéciles irán corriendo a comprar mis libros creyendo que soy un genio. Lo único que les importará es saber que están leyendo los libros que los famosos leen (aunque ningún famoso me lea).